sábado, 18 de enero de 2014

Lo que yo no llego a entender


Elegí una carrera determinada, y no otra, porque me gustaba la salida profesional que tenía.
Lo bueno de la universidad es que  das un paso más en cuanto a tu formación como persona, conoces gente, mundo y diferentes puntos de vista. Nuestro círculo se amplía al acostumbrado hasta entonces en nuestra educación inferior.
Se supone, o al menos yo creía, que la universidad es el paso necesario para acceder a un puesto de trabajo superior (independientemente de la situación laboral) relacionado con el título. Pero después de 5 años me he dado cuenta que no, que eso no es así. El título universitario es algo más que añadir a tu curriculum y una experiencia personal que llevas a tu espalda.
En el punto que me encuentro, a escasos meses (si, escasos, comparado con años) de acabar la carrera, no paro de pensar “bueno y luego ¿qué?” y el miedo se apodera un poco de mí. Después de 5 años de carrera y una suma de unas 50 asignaturas cursadas más o menos te sueltan a la calle solita e indefensa ante un mundo completamente desconocido y para el cual no has quedado lo suficientemente preparada.
Si, has aprendido cosas importantes y necesarias durante estos años, pero puedes fácilmente resumir esos conocimientos en un curso de un año a lo sumo, no más. Y es esa mi gran decepción de la carrera. Asignaturas que vale, que aprendes, y se suman a tu culturilla general, pero que no me sirven a la hora de desempeñar mi trabajo luego. Y es que llegamos de “nuevos”, tenemos una leve idea de cómo funciona todo, pero solo es teoría, lo que nos han enseñado en unas diapositivas y lo poco que hemos podido practicar con los escasos medios que tenemos a nuestro alcance y lo poco que hayamos podido hacer fuera independientemente de la carrera. Es luego cuando realmente aprendemos lo que es la profesión, no durante 5 años encerrados en clases durante seis horas al día leyendo y leyendo diapositivas.
¿Me arrepiento de haber ido a la universidad? No, la universidad me ha hecho crecer personalmente  y abrir mi mente a un nuevo mundo rodeado de gente nueva. Me ha permitido experimentar y desarrollar mi mente en muchos aspectos. Educativamente, he aprendido cosas, pero mal.
El sistema de estudios diseñado está mal en sí, está preparado para que te atiborres de temario poco antes de un examen y lo escupas en unos folios durante dos horas, después de eso…vacío.
Cuando me dicen, “oye pues muy importante es estudiar lengua, sociología, filosofía, psicología, literatura…” (y un sinfín de asignaturas a las que aún no les encuentro sentido) yo digo que sí, que amplias tus conocimientos y te formas de alguna manera pero ¿hasta qué punto me sirve realmente para desempeñar el trabajo que quiero y por el cual elegí esta titulación y no otra?. No veo ingenieros estudiando a Weber o analizando el complejo de Edipo mientras averiguan cual es el sujeto de una oración de la página 4 de un relato de Kafka.
Y me da rabia al pensarlo porque es un tiempo empleado completamente desperdiciado, pudiendo, de otra manera, haber adquirido los conocimientos necesarios y haberte formado de una manera adecuada. Cuando todo se podría haber reducido a un tiempo menor, asignaturas más completas y mejor direcionadas.
Y con el grado y estos políticos la cosa no es que mejore tampoco. Pero en ese tema mejor ni entro, al menos de momento.

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